Movimiento Acuático Reequilibrante

Como su nombre indica es una Técnica que trabaja desde el cuerpo, partiendo de la base emocional del mismo, proporcionando un equilibrio mente-cuerpo.

Nuestro cuerpo es el instrumento que nos permite relacionarnos con lo externo, es a través de esta interrelación como vamos incorporando la información que nos empuja a actuar y a ser de una manera determinada. Muchas de estas interrelaciones no son las que necesitamos, no nos nutren, no nos dan vitalidad, y por ello lo que hacen es bloquear nuestro cuerpo, no permitiendo liberarse emocionalmente. Otras, sin embargo, nos hacen fluir, sentirnos en nuestro eje, en definitiva vivos, y éstas son las que nos permiten percibir que estamos haciendo lo más adecuado para nosotros mismos.

Cuando nuestro cuerpo está bloqueado experimentamos el dolor, en una o diferentes partes corporales (garganta, plexo, vientre, piernas, brazos, espalda) o en los sentidos (ojos, boca, oídos, nariz), o bien con acumulaciones de grasa, retenciones de diversos tipos y también manifestaciones de ansiedad, agobio, depresión y otras.

   


Para la TRCD, el dolor es el lenguaje de la Emoción. La TRCD utiliza distintas herramientas de trabajo: masajes corporales y de los sentidos, alineaciones, procesos pasivos, el trabajo con el movimiento del cuerpo y mental, el color, los símbolos, de modo que estos registros corporales y mentales se equilibran posibilitando al individuo la capacidad de acción y concreción que tenía paralizada por sus vivencias, facilitando la forma de posicionarse en el presente para establecer y llevar a cabo sus objetivos, conectar con los propios recursos para alcanzar una mayor seguridad y poder ubicarse fácilmente frente a lo social y lo cotidiano desde una postura de exclusividad.

La práctica de esta técnica nos lleva a un mayor conocimiento de nosotros mismos, nos ayuda a reconocer y reconocernos, animándonos siempre a plasmar cada nuevo conocimiento desde lo real, desde la vida y lo cotidiano y, sobre todo, desde las propias capacidades y recursos de uno mismo, lo que le llevará a no juzgar al otro ni compararme, el protagonista siempre es el propio individuo.

   
   

La TRCD es una técnica viva, dinámica, en constante evolución, que nos da la posibilidad de trabajar desde el aquí y el ahora, desde nuestro momento, para ser más conscientes de nosotros mismos y desde ahí ir desbloqueando aquellas pautas que no nos permiten avanzar como nosotros queremos y, sobre todo, que nos dificultan sentirnos bien.


Este mes: la hernia discal desde la TRCD

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