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ALVARO HERNÁNDEZ -
AVANLUZ, Centro de Recuperación Corporal
En estos tiempos de estrés y prisas continuas, tomarse
unos minutos diarios para dedicarse a sentir el propio cuerpo puede
proporcionar un gran bienestar y un buen momento de relax. Aprender a aplicarse
masajes uno mismo es una buena forma de ayudarse a ganar en calidad de vida y
en salud.
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En qué consiste
Como su nombre indica, es un masaje realizado por uno mismo.
Consiste en amasar nuestro cuerpo con maniobras más o menos intensas,
dependiendo de las zonas corporales y molestias que tengamos. Cuando
encontramos un punto doloroso debido a una contractura, respiramos y
mientras presionamos exhalamos.
El auto-masaje, si bien puede llevarse a cabo valiéndose de instrumentos
como bolas de madera, rodillo, toallas, etc., hacerlo con la sola ayuda de
nuestras manos nos ayudará a conocer nuestro propio cuerpo. La
variación de sensibilidad, de calor y de grosor en la piel y tejidos
musculares, según la zona del cuerpo, hace que explorarlo sea una experiencia
muy relajante.
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Cómo y dónde hacerlo
Para realizar el auto-masaje podemos hacerlo sin aplicar nada en
la piel, simplemente realizando presiones buscando puntos dolorosos
para relajar la zona. Pero también podemos aplicar algún tipo de crema o aceite
para el mejor deslizamiento de las manos, y realizar movimientos circulares
amasando todos los músculos del cuerpo, eliminando así las tensiones que
podamos tener. También podemos realizarlo de la misma forma pero en la ducha con
agua caliente, siendo especialmente relajante al llegar a casa después
de una dura jornada de trabajo o estudio.
Los beneficios del auto-masaje son varios, pero principalmente
ayuda a superar contracturas y tensiones en cualquier momento del día, mejora
la circulación a aquellas personas que se pasan el día sentadas, o a
personas que pasan muchas horas de pie, previniendo las varices, piernas
cansadas, activando la circulación de retorno haciendo pasos ascendentes
como si quisiéramos vaciar una manguera de agua presionando en brazalete en
dirección al corazón.
El masaje ha de realizarse siempre siguiendo un orden,
por ejemplo, de abajo para arriba si es al comenzar el día, para mejorar la
circulación siempre hacia el corazón, favoreciendo el retorno.
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Los Pies
Es posiblemente una de las zonas más maltratadas de nuestro
cuerpo, pero también es una de las zonas más agradecidas y relajantes.
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Agarra con una mano las puntas de los dedos, y
lleva la otra desde los dedos hasta el empeine, masajeando con el pulgar la
parte superior del pie, y con los demás dedos la planta del pie.
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El masaje en los pies consiste en realizar movimientos
envolventes con las dos manos y hacer presiones sobre la planta del
pie. No olvidar masajear el espacio que hay entre los dedos y girarlos
suavemente, para desentumecer las articulaciones.
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Presiona suavemente entre los dedos de los pies, lo
que te ayudará a desentumercer las articulaciones de los mismos: notarás
rápidamente su beneficioso efecto.
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También debe realizarse un masaje en la planta de los pies.
No olvides que, según la Reflexología Podal, las plantas de los pies
representan de forma refleja todas y cada una de las partes de nuestro cuerpo.
Pulsa
aquí para leer más sobre Relexología Podal.
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La planta de los pies es sumamente agradecida a la
hora de propociarle un automasaje. Las zonas de la planta del pie que se apoya
directamente en el suelo debe ser tratada con especial aplicación.
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Coloca ambas manos sobre el gemelo de una pierna,
una más arriba que la otra, de forma que puedas mover las manos realizando un
movimiento alterno ascendente sobre la musculatura de esta zona de la pierna.
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Las Piernas
Empezaremos el masaje haciendo movimientos circulares primero
con palmas y luego introduciendo un poco los dígitos de los dedos y amasando la zona
del gemelo, presionando un poco más en aquellos puntos donde notemos
más tensión.
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También puedes dar un poco de movimiento ascendente
y descendente a tus manos según llevas a cabo el movimiento circular sobre la
zona gemelar. De esta manera el masaje actuará de una forma más amplia y
profunda.
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El mismo movimiento circular de amasamiento lo
aplicarás después sobre el muslo, tanto la parte superior como la inferior.
Notarás enseguida el efecto liberador del masaje sobre toda la musculatura del
muslo, no importa si eres deportista como si llevas normalmente una vida
sedentaria: en ambas situaciones el masaje surtirá el efecto deseado.
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Iremos subiendo hasta la zona del muslo y realizaremos la
misma operación, siempre en sentido ascendente.
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Abdomen y Torso
Sobre el abdomen realizaremos amasamientos y fricciones, pero siempre
en el sentido de las agujas del reloj. Esto relajará el abdomen.
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No es necesario apretar mucho para realizar esta
parte del automasaje. Esta sencilla forma de exploración abdominal te servirá
además para ayudar a la movilización de los gases que puedan encontrarse
retenidos en la cavidad abdominal.
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Para la zona lumbar conviene frotar con fuerza con el
dorso de las manos, haciendo presión en dependencia de la masa muscular de cada
uno con los nudillos.
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Principalmente con el dorso de las manos, pero
igualmente con la punta de los dedos, como se muestra en esta imagen, ayudan a
liberar las fuertes tensiones que habitualmente se acumulan en la zona lumbar.
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Coloca las manos sobre los hombros, moviéndolas en
cada movimiento desde la parfte externa de los hombros hacia el cuello, para
abarcar así toda la anchura de la zona.
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Hombros, Brazos y Manos
Para masajear los hombros colocaremos las manos sobre ellos y
realizaremos fricciones circulares y envolventes. Una vez eliminadas las
tensiones de los hombros, enlazaremos este mismo movimiento con los brazos
y bajaremos suavemente hasta llegar a las manos.
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Puedes también llevar los dedos de atrás hacia
delante una vez finalizados los movimientos circulares que se explican en el
texo, y completar así el masaje de los hombros.
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Sobre la mano realizaremos movimientos envolventes alrededor de
toda la mano, y al llegar a los dedos haremos un pequeño estiramiento sobre
cada uno de los dedos.
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En lugar de hacer el masaje con ambas manos, puedes
optar por hacerlo solamente con una a la vez. En este caso, lleva siempre a
cada hombro la mano del brazo contrario, y repite los mismos movimientos que
hemos explicado anteriormente.
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Cabeza, Cuello y Cara
Sobre el cuello presionaremos, amasaremos y
friccionaremos aquellos puntos dolorosos que notemos con más tensión, para
pasar más tarde a la cabeza.
Sobre la cabeza realizaremos una ligera presión con las
yemas de los dedos sobre el cuero cabelludo, con movimientos circulares y
terminaremos con el mismo movimiento circular sobre las sienes.
Es importante tener la atención en la zona a masajear y
permitirse escuchar todas las sensaciones que el cuerpo va sintiendo. Después
del auto-masaje, si se realiza a última hora del día, es bueno tumbarse unos
minutos haciendo respiraciones para integrar suavemente la experiencia
corporal.
Durante el auto-masaje conviene mantener armónico el espacio
donde se realiza, teléfono descolgado, habitación ventilada, luz tenue,
etc. Si esto no fuese posible, no importa, en última instancia cualquier lugar
y cualquier momento está bien para cuidarse un rato.
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