Movimiento Acuático Reequilibrante
   

PEDRO NÓ


Las dorsalgias son posiblemente la patología que más me han hecho pensar sentir y cambiar el enfoque sobre la manera de ver, percibir, y aplicar mi profesión desde otro punto de vista más amplio.

Hace 18 años observé que, tras las técnicas osteopáticas que aplicaba, la mejoría que alcanzaba en muchos de los casos la persona aquejada en cuestión de una, dos semanas o un mes se volvía a resentir, incluso en algunos individuos sólo les duraba uno o dos días. La mayoría de los afectados venían ya con la dolencia crónica de años, y sin éxito en los distintos tratamientos médicos que se habían aplicado.

Por entonces la relación entre mente cuerpo y emoción a mí me convencía, pero las técnicas que utilizaba eran principalmente físicas. Fue aquí donde realmente me empecé a dar cuenta de la importancia que las emociones tienen sobre el cuerpo y que realmente si no se tiene en cuenta esta parte, la cronicidad de la patología es muy posible que se mantenga.

Os relato un caso concreto para intentar trasmitiros la esencia de lo que a uno entre otras muchas razones y causas le puede llevar a tener una dorsalgia: varón de 30 años, trabaja en un medio de comunicación y vino a mi consulta aquejado de dorsalgia. Tras la tercera sesión me comentó que el efecto positivo de la sesión sólo le duraba unos días pero que luego volvía el dolor. Me di cuenta de que respiraba con el mínimo de aire, y a veces casi parecía no respirar. Le pedí que observara si en su trabajo, o cuando mantenía la atención y concentración en temas concretos, dejaba de respirar por momentos o la minimizaba. Cuando volvió a la siguiente sesión, me comentó que había observado que así era: había muchos momentos en los que apenas respiraba y que iba acompañado de tensión en los abdominales y la base del cráneo. A partir de ese momento empezamos a trabajar por un lado, en consulta, el diafragma y zonas relacionadas, y la relajación en los momentos que no respiraba, y los patrones personales que le habían llevado a esa respiración entrecortada, así como unos ejercicios respiratorios para compensar. En dos sesiones más mejoraron totalmente sus molestias que venía arrastrando desde hacia siete años.



Definición de dorsalgia:

La Cervicalgia, Dorsalgia, Lumbalgia y Sacralgia son dolores padecidos en la columna vertebral, y sus nombres van en relación a su ubicación dentro de la misma:

lCervicalgia (padecimientos en el área cervical)
l Dorsalgia (sobre la región dorsal)
l Lumbalgia (en la región lumbar)
l Sacralgia (región sacro-coxígea)

Los dolores originados en las vértebras dorsales, que en número de 12 se sitúan entre la columna cervical y la columna lumbar, es a lo que se denomina dorsalgia. La zona dorsal tiene como característica anatómica importante la disposición de las costillas a izquierda y derecha de cada una de las 12 vértebras dorsales, formando junto con el esternón en la zona anterior o torso la caja torácica, que reduce la movilidad de la columna vertebral a este nivel.

 


Posibles causas de la dorsalgia:

1.- Infecciones: las infecciones de la columna dorsal pueden estar producidas por gérmenes de todo tipo: tanto el sida como la tuberculosis producen grandes alteraciones en la anatomía de las vértebras dorsales, con deformidades de espalda considerables. El diagnóstico de las infecciones se hace a través de análisis de sangre, cultivos de gérmenes, y pruebas de radio diagnosis.

2.- Las hernias discales: las hernias de disco dorsales son muy poco frecuentes, siendo sólo una de cada doscientas hernias de disco de columna localizadas en esta zona y normalmente a partir de la 8ª dorsal. Suelen ser severas y llevar un tratamiento de urgencia que, en algunos casos y tras potenciar el diagnóstico con las pruebas radiologías como RM O TAC, pueden llegar a requerir la operación. Hernias que no tienen nada que ver con las discales intresponjosas, que producen y requieren síntomas y tratamientos diferentes.

3.- Los aplastamientos vertebrales: los aplastamientos vertebrales producen con más o menos intensidad una pérdida de altura de la vértebra y las hacen más frágiles. Pueden tener origen en procesos benignos como la osteoporosis, toma de cortisonas prolongada, alcoholismo, diabetes, o en procesos malignos como los tumores. Tanto el antecedente de traumatismo o no, junto a un examen analítico de rutina, permitirán sospechar la benignidad o malignidad de la lesión. En los casos de tumor maligno, también se ocasiona que las vértebras se vuelvan frágiles y sufran un aplastamiento. El cáncer de pulmón, de mama y de próstata son los que más frecuentemente producen dorsalgias por su capacidad de dar metástasis en el hueso. Las células tumorales invaden el hueso debilitándolo hasta producir la fractura del mismo y el colapso de la vértebra que se aplasta. El paciente generalmente se queja de dolor y de la aparición de una giba en la espalda. Llegando en algunos casos a producir una paraplejia por lesión de la médula espinal.

4.- Otros: un tipo frecuente de dorsalgias es el producido por giros bruscos del tronco o por episodios de tos que afectan a las articulaciones costo-vertebrales. También tras la exposición al frío, en personas que se quedan dormidas sin taparse o se exponen al aire acondicionado, se puede producir una dorsalgia.

Se calcula que el 20% de todas las consultas reumatológicas y traumatológicas son por dorsalgias crónicas. Los menos frecuentes están en relación con tumores malignos que han metastatizado en las vértebras a este nivel. Los reumatismos inflamatorios, la espondilitis anquilosante, las escoliosis o cifosis, y la artrosis tan frecuente que se encuentra en dos de cada tres personas mayores de 30 años, derivadas de múltiples factores como la actividad forzada laboral y deportiva, a causas de las presiones por escoliosis, falta de circulación por el sedentarismo, etc.

Siempre hay que tener en cuenta la existencia de enfermedades en órganos totalmente ajenos a la columna dorsal que, como síntoma más destacado, producen una dorsalgia, como los problemas pulmonares, cardiacos, úlcera duodenal de estómago, páncreas o vesícula, y que dan tanto síntomas agudos como crónicos. Como grupo cada vez más frecuente de dorsalgias están las funcionales provocadas por conflictos de vida familiar, laboral o social mezclado con cuadros de depresión y ansiedad u otros factores psicológicos.

Como grupo cada vez más frecuente de dorsalgias están las funcionales provocadas por conflictos de vida familiar, laboral o social mezclado con cuadros de depresión y ansiedad u otros factores psicológicos.


Síntomas

Los principales síntomas de las dorsalgias son:

l Sensación de carga y pesadez.
l Aumento del dolor sobre todo en posturas prolongadas y que en muchos casos lo describen como la sensación de tener un cuchillo clavado en la espalda
l Limitación de movimiento, en algunas ocasiones.


Cómo diferenciar la dorsalgia

Diferenciaremos entre causas emocionales, mecánicas, formativas, inflamatorias y neoplásicas, basándonos en un exhaustivo interrogatorio relacionado con la aparición, intensidad y duración de los síntomas, los momentos de mejoría y una exploración física muy completa.

Se tendrá en cuenta la edad del paciente, su profesión, las actividades deportivas que realiza, la existencia de traumatismos, y los antecedentes de haber sufrido algún proceso infeccioso como sida o tuberculosis. Si hay signos cardiacos, digestivos, pulmonares o ginecológicos, la existencia de lesiones cutáneas que puedan sugerir un posible origen psoriásico, si ha habido trastornos en el desarrollo de la columna como escoliosis, o si sufre o sufrió espondilolistesis, enfermedad de Scheuermann, espondilolisis , tumores, fracturas, o existen antecedentes familiares de reumatismos y su estado emocional.


Actuación del profesional:

Una buena manera de empezar el tratamiento y siempre que el paciente esté dispuesto, sería buscando las causas emocionales que le pudieran repercutir por tensión a través de la expresión en el físico. Es complicado que desaparezca un proceso crónico a través de un tratamiento físico si antes no se ha tomado una vía de escape de la tensión porque, aunque en apariencia mejoraría, a corto plazo de tiempo la zona volvería a alterarse, si se hace un tratamiento para la distensión pero sin la toma de conciencia del afectado de su causa real pasara lo mismo.

Por tanto mi consejo para la recuperación sería, por orden, el siguiente:

l Toma de conciencia del problema emocional y herramientas para trabajarlo: las causas emocionales que acompañan a la dorsalgia son muy concretas y para su localización aquí aplicaríamos técnicas como la TRCD o la Liberación Somato-emocional.
l Recuperación del sistema nervioso y potenciación del mismo a través del sacro-craneal.
l Con esto hecho pasaríamos al trabajo de tejidos blandos de la zona dorsal y zonas relacionadas a través de un trabajo de planos.
l Por último trabajaríamos la zona articular dentro de la los márgenes que nos permita su patología, aumentando su movilidad, ahora sí con bastantes posibilidades de mantenerla, ya que con los trabajos anteriores posiblemente hemos disminuido o eliminado los patrones y mecanismos de lesión.
l Enseñar y aplicar técnicas para mejorar la higiene postural de la columna.
l Técnicas de movilización articular de la columna.


En este imagen se muestra la postura correcta de la columna vertebral.


Una posición incorrecta de la columna, acentuando las curvaturas, como se muestra en este ejemplo, es origen seguro de múltiples dolencias, comenzando por las evidentes en su manifestación clínica, que es una cifosis dorsal, y también tiene que ver mucho la posición con la actitud adoptada por el individuo, en este caso posiblemente de tristeza, introversión, falta de autoestima, etc


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