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Existe un sistema situado entre los huesos del cráneo y
el cerebro, y que continúa dentro de la columna vertebral hasta el sacro, al
que se le denomina cráneo-sacral.
Es un sistema hidráulico cerrado, con su propio ritmo
fisiológico, y donde por el interior de estas estructuras fluye el líquido
cefalorraquídeo que baña, limitado externamente por la meninge
duramadre (cobertura de protección), la médula y el cerebro. Esta
fluctuación del líquido a través de su recorrido tiene un ritmo de subida y
bajada que se le denomina movimiento respiratorio primario (mrp), ya que
fue anterior al movimiento respiratorio pulmonar, que no comienza hasta que
nacemos, y se puede percibir como una fluctuación en forma de marea, creada por
la potencia del Aliento de Vida.
Este ritmo consiste en unas pulsaciones de seis a doce por minuto,
causadas por la rítmica producción y reabsorción del líquido cefalorraquídeo.
Este fluido, claro e incoloro, se produce en el cuarto ventrículo
del cerebro por filtraciones y secreciones de las redes capilares
llamadas plexos coroideos, y circula por la membrana dural que rodea
interiormente los huesos de la cabeza. Bajan por el interior de la médula
espinal hasta el sacro, volviendo de nuevo por la médula espinal hasta
el cerebro, siendo gradualmente reabsorbido por las venas. Esta producción
rítmica y la reabsorción del fluido generan una expansión general del
cuerpo cuando el sistema se llena de él (flexión), y una contracción general
cuando el sistema se vacía (extensión). Es la razón por la que los huesos de la
cabeza tienen un micromovimiento a través de las suturas óseas,
permitiendo el ritmo de expansión-contracción Este pulso se trasmite por las
terminaciones nerviosas a todo el tejido conjuntivo, que envuelve los órganos y
músculos.
Este movimiento puede ser palpado por unas manos sensibles y
entrenadas.
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El ritmo del sistema cráneo-sacral se puede sentir tan
claramente como los ritmos cardio-vascular y respiratorio pero, a diferencia de
los otros ritmos, el ritmo cráneo-sacral (RCS) se puede evaluar y corregir a
través de la palpación.
El terapeuta especializado llega a desarrollar una gran
habilidad en la escucha y en la diferenciación entre los diferentes patrones de
movimiento y las distintas pulsaciones del sistema humano. Ello
requiere un claro conocimiento y entendimiento de anatomía y fisiología,
y una profunda apreciación de las dinámicas sutiles de movimiento de todos los tejidos
y órganos del cuerpo humano.
El Dr. Sutherland intuyó, al observar las suturas entre los
huesos craneales, que estaban diseñadas para el movimiento craneal de llenado y
vaciado. Él había aprendido que el cráneo del adulto estaba fusionado,
pero descubrió que ésto no era así.
El profesional observa si hay restricción en estas suturas
y en el resto de las estructuras que conforman el sistema cráneo-sacral para, a
través de sus manos, hacer una escucha y apoyar a su vez a la fuerza
autosanadora del individuo, para el desbloqueo y la mejora del
movimiento que pueda en ese preciso momento.
La intención del profesional no será nunca la de «reparar» algo,
sino la de estimular nuevos niveles de orden y equilibrio en la mente y el
cuerpo. El cuerpo humano tiene la facultad de recuperar el equilibrio
por sí mismo: esto se llama homeostasis. Por lo que el profesional
entiende que los síntomas y disfunciones son avisos del cuerpo para observar
más allá.
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La Terapia Cráneo-sacral es realmente un arte de la escucha del
lenguaje del cuerpo humano, sintiendo, entendiendo y respetando este
lenguaje y respondiendo de manera apropiada como apoyo en el estímulo de
autorregulación y equilibrio del individuo y su inteligencia inherente para
autosanarse.
La Terapia Cráneo-sacral puede ayudar en el tratamiento de
muchas enfermedades, ya que pone énfasis en conseguir el restablecimiento de la
salud, eliminando los impedimentos que obstaculizan el bienestar. Los
efectos de esta técnica son normalmente muy profundos y duraderos.
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OSTEOPATIA CRANEO-SACRAL PARA ADULTOS
Al trabajar desde un nivel muy profundo, esta técnica
está indicada en un amplio espectro de dolencias. Las más frecuentes son:
l Problemas músculo-esqueléticos y de
la estructura corporal: cifosis, lordosis, escoliosis, lumbalgias, ciáticas,
hernias, dolores y tensiones musculares.
l Problemas orgánicos de tipo respiratorio y
digestivo.
l Alteraciones nerviosas: insomnio, hiperactividad,
tics, agotamiento, parálisis facial, acúfenos, pinzamientos espinales y otros
tipos de neuralgias.
l Cefaleas con migraña o tensionales.
l Pérdida de visión.
l Alteraciones inmunológicas alérgicas y
endocrinas: asma bronquial, rinitis alérgica, sinusitis.
l Estreñimiento.
l Estados depresivos y ansiedad.
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OSTEOPATÍA CRANEO- SACRAL PARA NIÑOS
Debido a la suavidad de sus manipulaciones y a sus
características de estimulación de los propios recursos de salud del organismo
es una técnica muy adecuada para el tratamiento de niños y niñas desde el
nacimiento.
Se muestra especialmente eficaz en los siguientes casos:
l Niños nacidos con parto difícil o
mediante cesárea.
l Niños con inquietud y/o llanto nocturno.
l Problemas de vista y oído.
l Pérdida del apetito.
l Problemas de dentición.
l Estreñimiento y/o problemas gástricos.
l Falta de concentración y/o hiperactividad.
l Dificultades posturales.
l Escoliosis, cifosis.
l Problemas en el desarrollo.
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